Jhonny Reyes Peñalva

Nacido en Dolores, Soriano, hace 36 años. Niño gordito, estudioso y de pelo muy lacio. Leía en los actos de la escuela y en la misa, por ese entonces era temeroso de dios. Gané un concurso de baile en primero de liceo, cuatro ritmos: lambada, rock, cumbia y ranchera con recitado. Participé de un programa radial de gurí y seguí hablando por micrófono ahora en actos del liceo. Escribí mi primer poema a los 15 años, se titulaba “Perdón”. Me fui a vivir a Montevideo por interés en la Sociología; las crisis (económica, personal, de pareja y escritoril) me empujaron a vivir fuera de Uruguay. Estuve de inmigrante ilegal seis años en Palma de Mallorca, allí bajé el copete burgués y trabajé de peón de albañil, jardinero, pintor, mozo, y otras actividades. En ese entonces pensaba que alejado del mundo me encontraría, literaria y existencialmente hablando. Creo que, sin embargo, me perdí. Tuve un blog durante esos años inmigrados. Vida amorosa muy inestable, yo inestable, escritura inestable, amistades inestables, trabajo inestable: inmigrante. Regresé a Uruguay, fui encontrando trabajos más acordes a mis estudios, capacidades y expectativas. Fui profundizando el compromiso sobre el tema de género. Estoy aumentando el activismo en ciertos espacios grupales que me ayudan a ser alguien más igualitario. Ahora mismo mis planes: seguir escribiendo y viviendo, promover en investigaciones y talleres y movilizaciones callejeras ciertas preocupaciones vitales, seguir construyendo puentes emocionales, islas sentimentales y océanos amorosos con la gente que quiero y me quiere. Esta breve biografía esconde muchas cosas, si no hay misterio no tiene gracia. Salud.


1) ¿Cuándo descubriste que querías hacer lo que haces ahora? ¿Cómo fue?

A finales del ’96, mientras cursaba sexto año en la ciudad de Dolores, Soriano, fui premiado junto a un estudiante de Montevideo y otra estudiante de Paysandú en un concurso nacional de ensayo filosófico. Decidí participar del mismo gracias a la insistencia de una profesora de Filosofía que fue una persona importante para mí en aquellos años. Fue una sorpresa saber que algo que había escrito y formaba parte de mi descontento era valorado por otras personas para ser publicado y compartido. Pensé que escribiendo podía lograr sentirme bien porque me conectaba con otra gente. A comienzos del ’97, mientras vivía mis primeros días en Montevideo en una pensión estudiantil (había venido a estudiar Sociología), extrañaba muchísimo a mi familia y mis amigos. Entonces sucedió: comencé a escribir como desahogo, como escape, como necesidad, como analgésico. Escribí pequeños textos y más tarde continué con poemas, cuentos, y con más poemas. Me di cuenta que escribir calmaba un poco tristezas y ansiedades, ayudaba a entender qué me estaba pasando en una época tan difícil y  calmaba mis pensamientos. La escritura, por más precaria y dubitativa que fuera, ayudaba a entenderme un poco. Decidí no dejarlo de hacerlo, publicase libros o no, como forma de resistencia, intentando vivir menos amargado por un mundo jodido.


2) ¿Te inspiras o te inspiraste en alguien o en algo alguna vez para crear? ¿En quién?

 

Actualmente escribo a partir de lo que vivo de forma cotidiana, con lo poco clara que esta afirmación puede ser. Me incita a escribir lo que no me gusta del mundo, y lo que sí me agrada de él. Me mueve a escribir el amor, los afectos, la ternura y también el enojo con situaciones que no comparto, la duda, la melancolía en ciertos momentos de mi vida, las ganas de dar vuelta este sistema perverso, los misterios que no entiendo a qué vienen y tengo que darle forma de poemas para digerirlos mejor. Me motiva lo absurdo de estar vivo, lo que deseo compartir en forma de palabras. También algunas personas que conocí y conozco, ciertos lugares, determinadas historias de vida de la gente. Y también me llevan a escribir preguntas que nunca termino de contestar, tal vez por eso nunca terminaré de escribir. Al menos no dejaré de hacerlo por voluntad propia.


3) ¿Cuál es tu lugar favorito para trabajar? ¿Por qué?

 

No tengo un lugar específico, he llegado a escribir subido a un ómnibus interdepartamental, en una servilleta de bar, tirado en la cama. Sin embargo, reconozco que el escritorio que tengo en casa, ciertas noches, se convierte en un lugar en el que puedo escribir sin importar nada más.


4) Muchos medios de comunicación nos muestran que el mundo anda muy mal… ¿Qué papel crees que juegan el Arte y la Literatura en el intento de crear un mundo mejor?

 

Creo que el Arte y la Literatura pueden colaborar para que el mundo sea un lugar más jodido o un lugar hermoso. Pero depende de lo que las personas, organizadas en torno a las ideas que desean promover, hagan del Arte y la Literatura. Depende de lo que la gente, cada día de su vida, hace por este mundo.


Depende de vos, de mí, y de lo que podamos hacer ante los gobernadores de sueños que hace años nos vienen entristeciendo. Creo que debemos salir más a las calles y quejarnos menos por los mundos virtuales.


5) Resume en una lista los motivos por los que quieres/necesitas ser un creador.

 

Porque le da un sentido a mi vida en medio de tanta vida inexplicable. Calma.

 

Porque me siento menos solo rodeado de palabras, y libre, sin necesidad de controlar a otra gente ni depender de otras personas. Mi mundo va conmigo. Acompaña.

 

Porque me comunica con gente que conozco y quiero además de ponerme en contacto con otra gente que no conozco. Hermana.

 

Porque me complica la vida, porque la hace más sencilla, asi de contradictorio. Acciona.

 

Porque es hermoso y punto. A veces solo necesito sentir eso.

 


6) Define en breves palabras qué papel juega el lector o espectador durante tu proceso de creación.

 

Quienes leen son el encuentro, el abrazo, las orejas, las voces, los ojos que me dan otra idea de quién soy. Sea que no les guste lo que hago, sea que les encante, quienes leen ayudan a que me vea de otra manera. Y a aprender algo que no podría comprender en soledad. Lo que escribo tiene aroma colectivo.


7) Recomiéndanos algunos libros que te hayan gustado en la adolescencia, o que creas que nos puedan gustar.

 

Varios números de la colección “Elige tu propia aventura”, “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” de Neruda, y unos cuadernillos muy lindos que venían con la “Enciclopedia Uruguaya” (eran publicaciones  que estaban en el galpón de mi abuela en Dolores) en los que venían muchos/as escritores/as de Uruguay que leía al azar, porque estaba intrigado en saber qué se había escrito en este país hace tanto tiempo.

 

La verdad es que de los 12 a los 17 años leía revistas viejas, historietas, publicaciones de muchos años atrás que me intrigaban, pocos libros, todo muy al azar y muy salteado. Pero leía mucho. Para encontrar tu voz en la escritura tenés que leer como si no hubiera un mañana. Conocí a Felisberto Hernández, Idea Vilariño, Whitman, entre otros/as más, por textos sueltos, no por libros.

Poco a poco fui entrando en los mundos de la literatura uruguaya, pero esa es otra historia que comienza a partir de la llegada a Montevideo.

 
8) Elige alguna de tus obras para que la podamos leer/observar y cuéntanos por qué nos la recomiendas especialmente. (Esta es la obra que puedes enviarnos como "archivo u objeto adjunto").

 

El año pasado Bestial Barracuda Babilónica publicó un libro de poemas que escribí: “incómodo”. Confío que no será el último. Representa un libro muy querido porque sale editado justo en el momento que estoy más a gusto con lo que vengo siendo. Estuve mucho tiempo evitando publicar algo, creo que si al fin lo hice tiene que ver con que encontré la forma de expresar por escrito lo que siento. Es un momento en el que me encuentro a gusto con la forma en que “suena” mi voz al escribir. Sobre todo porque nace de un momento en el que estoy más dispuesto a escuchar que a hablar. De lo que me llegó del mundo pude moldear los poemas que escribí allí.


9) ¿Qué consejo podrías darle a los adolescentes de nuestra edad?

 

Ninguno, la verdad, ninguno. Sin embargo, voy a comentarles algo que aprendí en la adolescencia gracias a personas con las que me crucé y situaciones que viví.

 

Lo más importante es pensar por vos mismo, por vos misma. Pero no hacerlo porque sí, como alguien que quiere imponerse sobre otras personas sin demostrar los argumentos de tus ideas. Eso es ser una buena bestia para el sistema. Lo más lindo es entender que pensás lo que pensás porque entendiste lo que no querías creer ni ser, comprendiste lo que no estás dispuesta/o a tolerar, encontraste la causa por la que estás dispuesta/o a vivir.        

Si van a desafiar al mundo que les rodea, que sea con ideas que fueron construyendo en días y noches de reflexión, idas y vueltas de emoción y sensibilidad, reconociendo que pueden equivocarse. Pero que sea después de buscar mucho, a solas y en el encuentro con otra gente. Siento que el gran desafío es desarrollar la empatía antes aplastar a las otras personas.


10) ¿Qué podrías recomendarle a un joven que quiera ser un artista?

 

Que busques aquello que te fascine e insistas en esa fascinación, la mimes, la trabajes, la pienses, la sientas, la lleves a todas partes. Todo el tiempo. Que ese interés te acerque a las demás personas y no te aleje en una torre de marfil creyéndote mejor por ser artista. El arte nace de la gente y regresa a ella (aunque se construya con elementos barrocos y mezclas desafiantes a la “normalidad”), no es un lugar para reyes si no para quien busca otra forma de expresarse, tan simple como eso. Lo que importa es que seas feliz con lo que encontraste y lo cultives toda tu vida en contacto con lo que sucede en la vida de la gente. Hasta que el cuerpo diga basta. Eso.