José W. Legaspi


1. ¿Cuándo descubriste que querías hacer lo que haces ahora? ¿Cómo fue?


Lo descubrí temprano. Leía novelas de Emilio Salgari y Julio Verne, y empezaba a explorar a Quiroga, Lugones, Lovecraft y Poe cuando surgió la necesidad de expresarme. Yo era tartamudo, mucho. Además me ponía muy nervioso y eso empeoraba mi dicción. Por aquellos años, quinto o sexto de escuela, además de hacernos leer nos hacían escribir, redactar. Por lo tanto, la tartamudez me llevó a escribir, así fue que desarrollé el gusto por la escritura. Leer mucho, sobre todo en voz alta, ayudó años después a mejorar mi oralidad, pero ya había prendido la compulsión por escribir.

 

 

2. ¿Te inspiras o te inspiraste en alguien o en algo alguna vez para crear? ¿En quién?


Quiroga creo que fue el más inspirador. Salgari y Verne me entretenían, me hacían soñar con aventuras, pero Quiroga me llevó al terreno del miedo corporal, un miedo bien primitivo pero absoluto. Además, tomé su Decálogo del perfecto cuentista como guía, al extremo de escribir cumpliendo cada uno de sus puntos. Lovecraft me trasladó a universos primitivos, insondables, alucinantes. Otro tanto hicieron Poe, Baudelaire, Rimbaud. Hoy en día cualquier cosa me puede inspirar (una noticia del diario, una foto, una pintura, cualquier música). Los autores que leo son otros (Irvine Welsh, Phillip Kerr, Bret Easton Ellis, etc) y por suerte, el Decálogo quedó bien atrás.


 

3. ¿Cuál es tu lugar favorito para trabajar? ¿Por qué?


Después de pasar años negando la computadora y su utilidad para escribir, lo hago sentado frente a ella, en mi casa, mi lugar. Necesito estar solo, por supuesto, y, a veces, me ataca la necesidad de escribir en papel, con lapicera, cosa que puedo hacer en cualquier lado. Aunque cada vez pasa con menos frecuencia.

 

 

4. Muchos medios de comunicación nos muestran que el mundo anda muy mal... ¿Qué papel crees que juegan el Arte y la Literatura en el intento de crear un mundo mejor?


Dudo que el arte o la literatura puedan cambiar el mundo, o puedan crear un mundo mejor. Eso se logra con una actividad consciente, organizada, que persiga ese fin. Lo que el arte y la literatura pueden hacer es romper con los productos estéticos dominantes. Incidir sobre la sensibilidad, resquebrajar un discurso dominante, pero no más que eso. Se me dirá que eso es cambiar el mundo, que incidir en la sensibilidad de las personas es lograr algún tipo de cambio. Lo dudo, creo sí que a partir de esa incidencia en la sensibilidad, las personas pueden hacer algo, pero lo que hagan escapa a la responsabilidad del arte o de los artistas.

 

5. Resume en una lista los motivos por los que quieres/necesitas ser un creador.


No hay una lista. Quiero escribir, necesito hacerlo. Eso me define, es lo que más me gusta hacer.


 

6. Define en breves palabras qué papel juega el lector o espectador durante tu proceso de creación.


No tengo conciencia, cuando escribo, de esa presencia futura. Uno escribe poniendo todo de sí en eso que escribe. “Escribir para uno mismo” puede sonar bárbaro, pero es una pose. Después, viene ese “otro”, el lector, que se apropia de nuestra obra, le da un sentido distinto, como que completa un circuito. Pero todo eso viene después. En el momento de escribir, no pienso en quién o quienes van a leerme.

 

7. Recomiéndanos algunos libros que te hayan gustado en la adolescencia, o que creas que nos puedan gustar.


La obra de Quiroga, de Lovecraft, de Poe.

 

8. Elige alguna de tus obras para que la podamos leer/observar y cuéntanos por qué nos la recomiendas especialmente. (Esta es la obra que puedes enviarnos como "archivo u objeto adjunto").


Les mando dos cuentos, son breves, que de alguna manera muestran las dos vertientes que me atraviesan, me influyen. El horror y el humor. Uno se llama “Rompecabeza” y el otro “Un apacible viaje en tren”.

 

 

9. ¿Qué consejo podrías darle a los adolescentes de nuestra edad?


Lo único que puedo “aconsejar” es que lean, lean, lean y relean. Que se informen, que no dependan de lo que ya les da la televisión o los diarios. Hoy tienen medios que yo no soñé siquiera tener. Úsenlos, no esperen que les digan los adultos que hacer o que pensar. Háganlo ustedes mismos.

 

10. ¿Qué podrías recomendarle a un joven que quiera ser un artista?


Leer mucho, ver cine, teatro, y por supuesto, “sudar”. El camino del arte no es un paseo. Se debe tomar con seriedad, con compromiso. Por lo tanto, trabajar todos los días, todo el tiempo posible, en eso que quieren desarrollar, ya sea literatura, pintura, cine, escultura, no importa, hagan lo que quieran pero con dedicación.

 


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Rompecabeza
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