Marcos Ibarra



1. ¿Cuándo descubriste que querías hacer lo que haces ahora? ¿Cómo fue?

 

Siempre los supe: quería pintar, escribir, hacer música… luego descubrí que existían muchos como yo y que había grupos de artistas plásticos, escritores, etc. Y que en esos grupos había pautas o códigos que de a poco, fui incorporando o desechando. Es decir, el alma siempre estuvo, el cuerpo se fue construyendo en un continuo devenir que aún perdura en esa construcción.

 

 

2. ¿Te inspiras o te inspiraste en alguien o en algo alguna vez para crear? ¿En quién?

 

La obra artística de los otros artistas siempre me interesó. Me inspiré muchas veces en muchas de ellas. En el caso particular de la narrativa (ya que he de mandar un cuento a esta propuesta), mis referentes principales fueron Felisberto Hernández, William Faulkner, Graham Greene… Ser referentes no implicó que copiara sus estilos, sino que tratara de encontrar el mecanismo de armado de los cuentos en sus trabajos y de esa manera, ponerle un traje a la inspiración más espontánea, para que ella pudiera salir a la calle con las pautas que otros pudieran entender, más allá de los gustos.

 

 

3. ¿Cuál es tu lugar favorito para trabajar? ¿Por qué?

 

Mi casa, no logro concentrar mi atención creativa en otro lugar. Ahí tengo mi música, mi mate, es donde como, duermo, etc. y me resulta natural que la actividad creativa se desarrolle ahí.

 

 

4. Muchos medios de comunicación nos muestran que el mundo anda muy mal… ¿Qué papel crees que juegan el Arte y la Literatura en el intento de crear un mundo mejor?

 

Es una pregunta demasiado ambiciosa que merece una respuesta muy extensa, casi que un par de encuentros de diálogo o más. Básicamente, el arte en general opera en el mundo de la sensibilidad y el enriquecimiento de la misma es uno de sus resultados. Una persona sensibilizada a través del arte, disfruta más, es menos tonta, menos engañable, más exigente y difícilmente transe con conductas inhumanas.

 

 

5. Resume en una lista los motivos por los que quieres/necesitas ser un creador.

 

Mi lista es breve: no puedo evitarlo, no es una necesidad de las que se eligen sino que viene con uno, tanto como comer.

 

 

6. Define en breves palabras qué papel juega el lector o espectador durante tu proceso de creación.

 

El lector omnipresente suele estar cuando escribo. Este lector, así denominado omnipresente, no es alguien en particular, es muchos incluyéndome a mí también. Él va ayudando a dar el visto bueno de lo que se escribe.

 

 

7. Recomiéndanos algunos libros que te hayan gustado en la adolescencia, o que creas que nos puedan gustar.

 

La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa.

El otoño del patriarca de García Márquez

Nadie encendía las lámparas, que reúne los cuentos de Felisferto Hernández

El revés de la trama de Graham Greene

Mientras agonizo de William Faulkner

Los cuentos de Paco Espínola (todos pero Rodríguez, por ejemplo)

Los cuentos de Saki (el contador de cuentos, por ejemplo)

Los cuentos de Hawthorne (el velo negro, por ejemplo)

Los cuentos de Horacio Quiroga (todos)

 

 

8. Elige alguna de tus obras para que la podamos leer/observar y cuéntanos por qué nos la recomiendas especialmente. (Esta es la obra que puedes enviarnos como "archivo u objeto adjunto").

 

Elegí un cuento que ganó el certamen Paco Espínola en 2008 y que fuera grabado por la actriz Raquel Gutiérrez para el museo de la palabra del SODRE. Ese archivo MP3 es el que os envío adjunto.

 

 

9. ¿Qué consejo podrías darle a los adolescentes de nuestra edad?

 

No tengan ídolos, cuidense de los pensamientos hegemónicos, experimenten sin miedos al fracaso, desconfíen de los consejos.

 

 

10. ¿Qué podrías recomendarle a un joven que quiera ser un artista?

 

Que trate de entender cuál es su propio discurso, su manera de hacer aquello que le gusta. Que nunca tenga miedo de mostrar lo que hace ni se incomode con las críticas que reciba, por el contrario, muchas veces esas críticas serán su mayor motivación y ayuda. Que no confíe en los concursos como referencia de lo bueno o lo malo. Que trabaje desinteresadamente y disfrute de su arte como si fuera un recreo (recreo es re-crear, volver a crear, estar siempre regando esa plantita que dará las flores y los frutos).

 

 


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Maldito Gómez. (Cuento)
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